
No quiero alejarla de mi mente
y me hiere el recuerdo cual si fuera
una mano invisible traicionera
que me clava un puñal intransigente.
Recordarla pretendo dulcemente,
pero es vano mi afan, pues surge fiera,
una "mano" invisible, traicionera
que pretende matarme lentamente.
Pero es fuerte mi amor, y en la porfia
despreciando el dolor que me provoca,
la recuerdo a mi amada noche y dia.
Y saldre vencedor; mi rebeldía
humillada en los besos de su boca,
al dolor y al olvido desafia.















GRACIAS
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.


















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