Blog de Maria

jueves, 2 de septiembre de 2010


Extraño frío
recorriendo mi cuerpo.
¿Son los recuerdos?.Terrible sueño
en la inmensa oscuridad,
ciegos mis ojos.Fría la noche,
bajo la fina manta
mi cuerpo tiembla.Era tu mano
la que escribía versos
en el ocaso.Labios sedientos,
bebiendo de tu vino
en las tinajas.Sonoras risas
en la alegre mañana,
ya las atrapo.Nave sin rumbo
cual velero sin viento,
mi pensamiento.Son luciérnagas
ésas que tanto brillan?
¿O son tus ojos?

Ahi está, inmóvil como estático reloj
sin agujas y de números ausente.
Su alma tambalea pero aún late,
renaciendo entre penas y dolores.

Perdida la mirada entre la espesa bruma
en un atardecer de lluvia y con nostalgia.
Ideas que fluyen, infinitos destellos ocres
iluminan su mirada triste, ansiosa de luz.

Es el intervalo entre dos momentos:
Una fuerza la impulsa al cambio.
El pasado se diluye y va surgiendo
avasallante el futuro con latir de soles.

Disipada la bruma, sus ideas aclara
y con resueltos pasos la marcha reinicia.

¡ Ahora a Vivir !

Cae la lluvia sobre la vereda,
golpea mi rostro la leve brisa
refrescando mi ansia escondida,
sólo me atrevo a navegar en el sueño
o a guardar un esbozo de sonrisa.

Autómata del siglo pasado o presente,
que al final me reconoce siempre.
Allí se deja ver el cíclope decadente,
real o imaginario,
en cada latido de vida,
o tal vez...
en ese silencio de muerte
que desborda mi angustia contenida.

Reír o esconderme en el sueño...
en el desvío casi no respiro,
mis pasos no se aceleran
solo queda estar en el vacío,
allí adelante no esperan,
allí adelante se siente frío.

Aquí, frente a mi imagen,
siempre como espectadora
de tribuna popular,
pensando en lo inconsciente:
-Yo lo podría mejorar-
Sin poder reconocerme,
sin poderme reflejar.

Que dolor al darme cuenta,
que me debo guarecer,
sin elección,
por que soy...
sólo por hoy
y en este juego no hay repetición.

Aquí, parada en mi presente,
en esta esquina conocida,
bajo la lluvia refrescante
tengo que marchar,
es la soledad mi compañera,
debo continuar...

La otra esquina me espera.

Qué distinta es mi ciudad,
cuando llueve...
El gris es mas oscuro
y brillante se vuelve el verde.


Los adoquines relucen
en un acerado gris,
el asfalto negro parece.


Los cristales se empañan
para que en ellos dibuje
tu nombre y mi corazón.


En los espejos de agua
esquivos y misteriosos
relucen tus ojos negros.


Las gotas de lluvia bailan
tintineando en las ventanas
con voluptuoso desliz.


Y en una esquina olvidada,
bajo un paraguas prestado
se refugia la esperanza.

Quisiera ser pensamiento,
para estar dentro de ti,
y saber lo que tú piensas,
cuando estás lejos de mi.

Sabes a silencio y a sueños,
con melodías de ternura
y tacto de deseo,
sabes a mi mundo,
a todo lo que anhelo,
sabes a amor, a mi amor .
 
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Es mi deseo que te haya gustado el Blog, hasta pronto
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