Mis pies ya no danzan al compás de la música, y los versos han quedado postrados, rotos por la imposibilidad de ver la vida con otros ojos que no sean los de sentir la música y la poesía.
Esta vida que vivir me ha tocado me aleja de poder seguir aquí plasmando lo que mi melancolía me hacia sentir, con una suave y delicada reverencia agacho la cabeza y con la melena cubriéndome el rostro me alejo de todos vosotros, dándoos las gracias por depositar en este lugar vuestros cálidos ojos.















GRACIAS
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.


















No hay comentarios:
Publicar un comentario