
No te culpes si te enteras que he partido,
tocó la enfermedad la puerta de mi vida,
mientras el lecho acoge un cuerpo desvalido
la esperanza no muere, confía en tu venida.
La pena, el abandono es triste compañía.
Está el alma añorando la presencia querida
de quien fuera su faro, su luz y su alegría,
apagado por ti la noche de tu huída.
Poco tiempo me queda, larga fue la agonía
sin embargo es ella que me mantiene viva,
te llama para darte un beso y despedida
esperando por Fe, hallarte en la otra vida.
Al pie de mis dolores una cruz me ilumina,
recibí el Sacramento, puedo morir tranquila,
la conciencia reposa libre de sufrimiento,
llegas tarde mi amor, es mi último aliento.















GRACIAS
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.


















No hay comentarios:
Publicar un comentario